Historia de Cuba

Cuba es uno de los trece estados independientes que forman la América InsularAntillas o islas del mar Caribe.

Historia Precolombina
El registro arqueológico sugiere que Cuba se pobló mediante diversas migraciones procedentes de tanto de Norteamérica, como de Sudamérica, arqueológicamente se han testimoniado las siguientes migraciones:

Primera Migración: 6000 a. C. Desde el Golfo de México y Norteamérica. Cazadores paleolíticos que venían del Missisippi, la Florida y Bahamas detrás del "perezoso gigante" Megalocnus rodens, el manatí, el almiquí, la jutía y otros.
Segunda Migración: 2500 a. C. desde Mesoamérica y Suramérica, especialmente los territorios que ocupan México, Honduras y Venezuela. Se establecieron en la costa sur de Cuba (Ciénaga de Zapata, Isla de Pinos y Guanahacabibes). Pescadores de plataforma y recolectores de litoral. Usaban cuchillos, percutores, morteros con conchas, picos, etc. Podrían haber tenido una organización matrilineal y enterraban a sus muertos.
Tercera Migración: 500 a. C. desde la Florida y el valle del Missisippi. Se asentaron en Matanzas y se extendieron por esa zona de la costa norte.
Cuarta Migración: siglo VI d. C. Primera migración de taínos desde Las Antillas y se ubicaron fundamentalmente en la zona oriental de Cuba, alrededor de la actual Banes. Introdujeron el maíz, la yuca, el tabaco y muchos utensilios de la economía agroalfarera. Poseían rituales y tenían una organización social.
Quinta Migración: Cuba hispanica es muy bonita y buena desde que el conquistador Español Nicolas piso continente centro americano, todos vivieron felices. Siboney fue anterior al Guanajatabey o si este lo precedió en su llegada a Cuba. Los restos del Guanajatabey fueron descubiertos por el Ing. José A. Cosculluela en el montículo de Guayabo Blanco en la Ciénaga de Zapata, a fines del año 1913.
pertenecía al período o cultura de la concha; su artefacto característico era la gubia, su cráneo sin deformar, grande con 1382 c.c. de capacidad, Lipsi-Subbraquicéfalo. Ha sido nominado por los sabios del Grupo Guamá, "Hombre de Cosculluela". Vivió en toda la isla, pero en el momento del descubrimiento había mermado notablemente y se había refugiado en la parte occidental de Cuba, actual provincia de Pinar de Río y en algunos cayos en la costa sur de la isla. No se conoce con exactitud su procedencia. En tiempo le siguió el "Siboney", el verdadero cubano. Pertenecía al período segundo o cultura de la piedra. Sus instrumentos característicos eran la gubia, bola y daga. Sus asientos típicos fueron: Pico Tuerto del Naranjal, Cayo Redondo y Soroa. Su cráneo pequeño sin deformar, 1165 c.c., Mesosubbraquicéfalo ha sido denominado Hombre de Montané. Habitó en toda la isla y cuando ocurre el descubrimiento había sido sojuzgado por el Taíno que fue el último y más adelantado de los indígenas. Pertenecía al período tercero o cultura de barro o alfarería; sus instrumentos característicos fueron las hachas petaloides y las vasijas de barro. Sus lugares típicos: Baracoa, Banes, Morón y Cienfuegos. Su cráneo tenía deformación tubular oblicua, y un promedio de 1435 c.c. de capacidad craneal (según Broca la capacidad media del cráneo de la raza germánica en el siglo XIX era de 1534 c.c., la de la negra 1371 y la de la australiana 1228). El siboney era de origen arahuaco procedentes de América del Sur, sus lenguajes eran muy parecidos y con raíces semejantes.




Llegada de Colón

Réplicas de las carabelas de Colón.
Durante el primer viaje de Cristóbal Colón, la primera isla visitada y conocida por los nativos como Guanahani fue bautizada con el nombre de San Salvador, la segunda con el nombre de "Santa María de la Concepción" (Rum Cay), la tercera la bautizó "Fernandina" (Isla Long) en honor a Fernando II de Aragón por su gran tamaño, y a la isla llamada "Samaet" por los nativos la bautizó como "Isabela" ( Crooked Island) en honor a Isabel I de Castilla. Es en esta última isla el 21 de octubre de 1492 donde Colón escucha hablar a los nativos de la isla llamada "Colba" (Cuba) y de "Bohio" (La Española). Colón se entusiasmó, pues estaba convencido de que Colba era Cipango, incluso portaba cartas de los Reyes Católicos dirigidas al Gran Khan, pues el objetivo del viaje era precisamente viajar a las tierras de oriente en busca de perlas y oro.

Acompañado de diez nativos de Guanahani, el miércoles 24 de octubre partió de la isla Isabela en busca de Cuba, después de cruzar unos bancos de arena (Ragged Island) en la tarde lluviosa del sábado 27 de octubre de 1492 avistaron la isla. Al día siguiente navegaron por un río descrito como "muy hermoso y sin peligro de bajas ni otros inconvenientes, con una boca de doce brazas y bien ancha para barloventear", dijo el almirante:

" ...Que nunca tan hermosa cosa vido, lleno de árboles todo cercado el río, hermosos y verdes y diversos de los nuestros, con flores y con su fruto cada uno de su manera. Aves muchas y pajaritos que cantaban muy dulcemente; había gran cantidad de palmas de otra manera que las de Guinea y de las nuestras, de una estatura mediana y los pies sin aquella camisa y las hojas muy grandes, con las cuales cobijan las casas; la tierra muy llana...."

Diario de a Bordo de Cristóbal Colón1​
Bajaron a tierra y encontraron dos casas que creyeron de pescadores de langostas, por las redes de hilo de palma, cordeles y anzuelos así como aparejos de pesca. Se cree que el lugar es actualmente la bahía Bariay, a la cual Colón bautizó como el "río y puerto de San Salvador", navegando hacia el poniente encontró un pequeño río al que bautizó con el nombre de "río de la Luna", poco después uno más grande al que bautizó como el "río de los Mares" (puerto de Gibara, Bartolomé de las Casas lo identificó como Baracoa), donde Colón se detuvo por dos semanas manteniendo contacto con los nativos. El capitán de la Pinta comunicándose con los nativos entendió que Cuba era una ciudad en tierra firme, y que al norte había un rey que tenía guerra con el Gran Khan, pero lo que realmente intentaban comunicar los nativos era que al norte existía una provincia llamada "Cubanacán".2​

Colón bautizó a la isla con el nombre de "Juana"3​ en honor a Juan de Aragón quién aún vivía y era el heredero a la corona de los Reyes Católicos patrocinadores del viaje. Frecuentemente se piensa que fue bautizada en honor a Juana I de Castilla, lo que es un error, pues ésta sólo fue posteriormente la heredera del trono tras las muertes del príncipe Juan (4 de octubre de 1497) y de su hermana mayor Isabel de Aragón (23 de agosto de 1498).

Su insularidad fue probada luego de un bojeo llevado a cabo entre 1509 y 1510 por Sebastián de Ocampo.

Años más tarde, el nombre de "Fernandina" fue trasladado a la isla de Cuba por su gran tamaño en comparación a la isla Long, también se le pretendió asignar el nombre de "Santiago" por la ciudad que fundó Diego Velázquez de Cuéllar en 1515. Sin embargo la isla siempre fue referida con el nombre de "Cuba", ya sea por "Cubanacán" ó por una derivación de "Colba".4​

Periodo Colonial

Puerto de Santiago en Cuba.
Casi dos décadas después del primer viaje de Colón se inicia la conquista de la isla por España, como parte del proceso de ocupación que se irradiaba hacia diversas tierras del Caribe. A Diego Velázquez, uno de los colonos más ricos de La Española, se la encargó sojuzgar el territorio cubano, que se inició en 1510 con una prolongada operación de reconocimiento y conquista, plagada de cruentos incidentes. Alertados acerca de las tropelías cometidas por los españoles en las islas vecinas, los aborígenes de la región oriental de Cuba resistieron la invasión hispana, dirigidos por Yahatuey o Hatuey, un cacique fugitivo de La Española, quien finalmente fue apresado y quemado vivo como escarmiento.

Con la fundación de Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa en 1512, los españoles emprendieron el establecimiento de siete villas con el objetivo de controlar el territorio conquistado - San Salvador de Bayamo (1513), la Santísima Trinidad, Santa María del Puerto Príncipe (Camagüey) y Sancti Spíritus (1514), San Cristóbal de la Habana (1515)- hasta concluir con Santiago de Cuba (1515), designada sede del gobierno. Desde estos asentamientos, que en su mayoría cambiaron su primitiva ubicación, iniciaron los conquistadores la explotación de los recursos de la isla.

Por aquellos días la industria fundamental en el territorio se limitó a una fallida búsqueda de oro, la ganadería y una incipiente agricultura.

La actividad económica se sustentó en el trabajo de los indígenas, entregados a los colonos por la Corona mediante el sistema de "encomiendas", una especie de concesión personal, revocable y no transmisible, mediante el cual el colono se comprometía a vestir, alimentar y cristianizar al aborigen a cambio del derecho de hacerlo trabajar en su beneficio. El renglón económico dominante en estos primeros años de la colonia fue la minería, específicamente la extracción de oro, actividad en la cual se emplearon indios encomendados así como algunos esclavos negros que se integraron desde muy temprano al conglomerado étnico que siglos después constituiría el pueblo cubano.

El rápido agotamiento de los lavaderos de oro y la drástica reducción de la población -incluidos los españoles, alistados en gran número en las sucesivas expediciones para la conquista del continente- convirtieron a la ganadería en la principal fuente de riqueza de Cuba. A falta de oro, la carne salada y los cueros serían las mercancías casi exclusivas con las que los escasos colonos de la isla podrían incorporarse a los circuitos comerciales del naciente imperio español.

Concebido bajo rígidos principios mercantilistas, el comercio imperial se desarrollaría como un cerrado monopolio que manejaba la Casa de Contratación de Sevilla, lo que no tardó en despertar los celosos apetitos de otras naciones europeas.

Esclavos y piratas
Los aborígenes comenzaron a escasear como mano de obra debido a los abusos y enfermedades traídas por los españoles a la isla, por lo que se decidió traer esclavos que fueron comprados a Portugal. La trata adquirió proporciones enormes, enriqueciéndose principalmente con el infame tráfico decretado por Carlos V y continuado hasta mediados del siglo 16 por los traficantes flamencos de la corte de Carlos I, a quienes se les concedió el monopolio de la trata de esclavos a introducirse en las Antillas, mismo que luego se traspasó a los genoveses establecidos en Sevilla y finalmente pasó a manos de los traficantes españoles, esto ya para principios del siglo 17.

En 1628 la escuadra holandesa al mando de Piet Hein derrotó y abordó a la flota de Cerdá y Benavides, que se dirigían a España frente a Matanzas.

En 1629, fracasó el ataque de la flota holandesa mandada por el almirante corsario Cornelius Jol alias pata de palo, contra La Habana, defendida por Cabrera.

La prosperidad de la Antilla fue tan extraordinaria que no tardaron los corsarios y piratas, franceses e ingleses, en hacer a Cuba de nuevo, víctima de sus pillajes. Ello ocurrió al ocupar nuevamente Rojas el gobierno y durante el mando de sus sucesores Juanes Dávila, Luján, Tejada y Barnuevo, último gobernador de dicha Antilla en el siglo XV. A Tejada se le debió la construcción de los castillos de Morro y de la Punta; en su tiempo se concedió a La Habana el título de ciudad.

En 1652, Los Hermanos de la Costa, cuya base de operaciones estuvo situada en la isla de La Tortuga, saquearon San Juan de los Remedios y se llevaron a las mujeres, esclavos y los ornamentos de las iglesias.

En 1654 los piratas desembarcan de nuevo por el puerto de Casilda, y asaltan a Trinidad, haciendo que el par de centenares de habitantes de la villa huyan despavoridos. El cura de la Iglesia que había acompañado a los colonos en la huida, regresa al poblado para tratar de evitar la profanación de su Santo Recinto, y es asesinado. Los asaltantes se llevaron cuanto podían de la villa, incluyendo también crucifijos y objetos de plata, oro, y cuanto de valor encontraron en la Iglesia.

En 1662, desembarcó una expedición inglesa compuesta por 900 hombres dispuesta a invadir la isla. Desembarcaron en Santiago. Permanecieron un mes y tras incendiar los edificios públicos, se llevaron los cañones del castillo del Morro y las campanas de la iglesia.

En el día de Navidad de 1665, los bucaneros franceses, al mando del pirata Legrand, con 300 hombres asaltaron y destruyeron Sancti Spiritus.

En 1667 el francés Jacques Jean David Nau (Francois L'Olonnois - el Olonés), ataca los poblados Batabanó, San Juan de los Remedios, y Puerto Príncipe. Este pirata - filibustero el Olonés, había llegado al Caribe cuando tenía 20 años de edad (1650), y desde muy temprano se destaca por su crueldad. En 1668 en los cayos al norte de la antigua provincia de las Villas (hoy Villa Clara), captura un barco español, y asesina a todos los tripulantes. El Olonés con asiento en la isla Tortuga (refugio de piratas), llegó a comandar una flota hasta de unos 50 navíos piratas. En una de sus incursiones para atacar algún punto de Panamá o Colombia, lo sorprende una tormenta en el golfo de Darién, que hace naufragar su nave, y es capturado por los nativos de la zona que lo matan.

En 1668 Henry Morgan, con 700 hombres, ingleses y franceses, invadió Camagüey y Puerto Príncipe. Venció la resistencia de la ciudad. Dejó encerrados en la iglesia, durante el saqueo, a muchas mujeres y niños que perecieron de hambre. Iguales saqueos acometió Morgan en Venezuela y el istmo de Panamá. En atención a sus servicios el gobierno inglés le nombró gobernador de Jamaica.

En 1674 el gobierno español autorizó el corso. Esta medida forzó a los filibusteros a que se trasladaran del mar de las Antillas al Pacífico. Su posterior persecución en el Pacífico provocó algún regreso al mar de las Antillas. El último filibustero de la zona, fue el holandés Lorenzo Graaf, llamado Lorencillo por su baja estatura. Fue el terror de las costas del golfo de México, Cuba y del litoral de Venezuela hasta que las flotas británicas y neerlandesas destruyeron sus refugios en Haití. En 1697, el almirante inglés Neville acabó con todos.

La destrucción del filibusterismo produjo alguna tranquilidad, pero el Dr. Vidal Morales escribió que al finalizar el siglo XVII yacía la colonia de Cuba en el más triste estado de abatimiento. La población era muy escasa (estimábanse treinta o cuarenta mil habitantes) habiéndose casi extinguido los naturales, disminuidos los europeos por repetidas epidemias, casi nula la inmigración blanca y todavía de poca importancia la africana. La producción era insignificante y las rígidas leyes del monopolio no permitían el comercio con los extranjeros, dando lugar al más escandaloso contrabando. Tampoco existía la industria, y la educación era muy rudimentaria.